"Mas la caridad de Dios
que 'se ha derramado en nuestros corazones
por virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado' (Rom.,
5,5) hace a los seglares capaces de
expresar realmente en su vida el espíritu de las Bienaventuranzas.
Siguiendo a Cristo pobre, ni se abaten por la escasez ni se
ensoberbecen por la abundancia de los bienes temporales; imitando a
Cristo humilde, no ambicionan la gloria vana (Cf. Gál., 5,26) sino
que procuran agradar a Dios antes que a los hombres, preparados
siempre a dejarlo todo por Cristo (Cf. Lc., 14,26), a padecer
persecución por la justicia (Cf. Mt., 5,10), recordando las palabras
del Señor: 'Si alguien quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame' (Mt.,
16,24). (Decreto APOSTOLICAM ACTUOSITATEM - Concilio Vaticano II)
Ya puedes desechar esos pensamientos de orgullo:
eres lo que el pincel en manos del artista.
Y nada más. Dime para qué sirve un pincel,
si no deja hacer al pintor.
(San Josemaría Escrivá de Balaguer)
Todos debemos llevar una lista de respuestas de Dios
a nuestras oraciones en el pasado, anotadas
juntas con nuestras peticiones;
estas son las razones para confiar en que
El va a contestar HOY nuestra oración.
En contacto con la naturaleza, la persona recobra
su justa dimensión, se redescubre
criatura, pequeña pero al mismo tiempo única,
"capaz de Dios" porque interiormente está abierta al Infinito.
Impulsada por la pregunta sobre el sentido que la apremia
en el corazón, percibe en el mundo circundante la huella
de la bondad, de la belleza y de la divina Providencia,
y de una forma casi natural se abre a la alabanza y a
la oración. (Benedicto XVI, Angelus 7/17/05)
El Padre nos elige desde la eternidad para que seamos santos e irreprochables
ante él por el amor (Ef. 1:4); después nos predestina a ser sus hijos (Ef. 1:5-6);
además, nos redime y nos perdona los pecados (Ef. 1:7-8); nos revela plenamente el
misterio de la salvación en Cristo (Ef. 1:9-10); y, por último, nos da la herencia
eterna (Ef. 1:11-12), ofreciéndonos ya ahora como prenda el don del Espíritu Santo
con vistas a la resurrección final."
(AUDIENCIA GENERAL SS Papa Benedicto XVI-Miércoles 6 de julio de 2005)